Quinoa real

La quinoa es considerada como un superalimento, ya que contiene todos los aminoácidos esenciales que la convierten en auténtica proteína. Aunque tenga apariencia de cereal, ya que nos recuerda al arroz integral o al cous cous, estos granitos pertenecen a la misma familia de las espinacas, es decir, son semillas de una planta.

Hidratos de carbono, proteínas de alto valor biológico , grasas insaturadas, minerales y vitaminas…. todas sus increíbles propiedades lo han convertido en uno de los candidatos para alimentar a los tripulantes del espacio, ya que la NASA lo utiliza para sus viajes espaciales de larga duración.
Otra de las ventajas de la quinoa es que además de aportarnos fibra, no  contiene gluten, por lo que pueden tomarlo las personas que tienen celiaquía o intolerancia al gluten.

Cuenta con una  larga conservación, ya que contiene saponina que protege el grano del ataque de parásitos o insectos  y que sólo desaparece al lavarse con abundante agua. Este dato es muy importante, ya que debemos lavarla  muy bien , porque de lo contrario resultarían indigestas.

Su presentación es amplia: en grano, mueslis, copos, harinas… todas ellas nos aportan lo necesario para que un ser humano sobreviva sólo con agua y quinoa.

Pero…¿cómo se preparan estas semillas?¿qué sabor tienen? ¿dónde podemos adquirirlas?

Son preguntas que seguro te estarás haciendo y yo ahora te las voy a aclarar:

La quinoa se prepara igual que el arroz  y se puede preparar como si realmente lo fuera: solo, con verduras, con legumbres, en ensaladas… también en postres  y como cereales para el desayuno. Su suave sabor es muy agradable, como también lo es su textura.

Y si queremos sacarle todo el sabor a sus semillitas, después de lavarlas bien y escurrirlas, vamos a tostarlas en una sartén con un poco de aceite. De esta manera conseguiremos un característico sabor a nuez que harán las delicias de los más escépticos.

Se vende en grandes superficies y en herbolarios. No nos limitemos a comer siempre arroz… hay otras alternativas y con muchas más propiedades. Los vegetarianos son adictos a estas semillas, ya que es una buena solución  que les aporta  proteína de alto valor biológico.

Creo que te he convencido de la riqueza de este alimento… o mejor dicho, de este “superalimento”.

Probadla y comprobaréis una vez más que merece la pena ampliar nuestros horizontes culinarios.

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Sirope de ágave

Si tuviera que elegir entre salado y dulce, sin duda elijo lo dulce, pero si es con endulzantes naturales que cuidan nuestra salud, pues mucho mejor!
Es por ello que siempre ando en la búsqueda de nuevas opciones naturales para seguir endulzando mis platos favoritos  y hoy quiero hablaros de un nuevo producto en mi despensa: el sirope de ágave.
Y es que las plantas no sólo dan color y aroma a nuestros paisajes, también nos regalan sus mejores néctares, así que vamos a situarnos en México, uno de los lugares donde se cultiva esta particular planta del desierto, que además del sirope de ágave, proporciona a los mexicanos una de sus bebidas más tradicionales: el tequila.

El jarabe, néctar o sirope de ágave es una melaza de color ámbar que tiene un gran poder endulzante (endulza  el doble que el azúcar común), posee un sabor neutral  y se utiliza para endulzar alimentos y bebidas naturales

La equivalencia sería: si en una receta dice que hemos de agregar 100 gr de azúcar blanca, tenemos que agregar 50 gr de sirope de ágave. En el caso de los bizcochos tenemos que añadírselo a los ingredientes líquidos para que se diluya bien. Si la preparación que queremos endulzar contiene ya bastantes líquidos, quitaremos por ejemplo media taza de líquido y añadiremos el sirope. Cuando la receta contiene miel, simplemente la sustituimos por el ágave, ya que tiene casi la misma consistencia y no alterará el resultado final de la receta.

Gracias a su bajo índice glucémico es ideal para dietas de adelgazamiento y al igual que la Stevia, es ideal para los diabéticos ya que regula los niveles de glucosa en la sangre y regula la insulina.

También disminuye el riesgo en enfermedades cardiovasculares.

Otra de sus buenas  propiedades las posee gracias a la inulina, un glúcido complejo de fructosa, el cual promueve el crecimiento de microorganismos beneficiosos para la salud convirtiéndolo por ello en un prebiótico, que a su vez inhibe el desarrollo de bacterias patógenas.

La inulina también nos ayuda con nuestro tracto gastrointestinal evitando el estreñimiento,  ya que contiene  fibra soluble, aumenta el movimiento intestinal y beneficia la absorción de algunos minerales como el calcio, el magnesio y el fósforo.

Es importante recordar que su consumo debe ser controlado, como cualquier otro alimento y no abusar, ya que todo en exceso es perjudicial para nuestra salud. En la variedad está el saber alimentarse.

Y después de conocer otro endulzante natural… ¿por qué limitarnos a endulzar si podemos enriquecer con innumerables propiedades nuestros alimentos favoritos?

Arroz rojo

El arroz es el cereal con más importancia en nuestra dieta, en especial en países como Bangladés o Camboya, donde el 75% de la población lo consumen a diario.

Comiéndolo con las manos, con palillos, o con tenedor, en casi todas las culturas desempeña un papel con una gran importancia culinaria.

Sus propiedades nutritivas son muchas:  es un hidrato de carbono complejo, convirtiéndose así en el combustible de nuestro cuerpo aportándonos energía. También contiene fibra, la cual nos ayuda en el buen funcionamiento de nuestro intestino, siendo un gran aliado en dietas especiales para los estómagos más delicados, de ahí que nuestro médico nos recomiende el agua de arroz cuando padecemos de gastritis estomacal.

La proteína no es el fuerte de este cereal, pero esto lo solucionaremos sirviéndolo en nuestros platos  con  soja, carnes, pescados, huevos o legumbres, ya que estas últimas  aportarán los aminoácidos esenciales que necesita para ofrecernos una buena y completa proteína.

Pero algo importante que deberíamos conocer es la gran diferencia entre un arroz integral y un arroz blanco:

  1. El arroz integral es el grano tal cual lo recogen de la siembra,  al que se le ha quitado la capa más externa, la cual no es comestible.  El resto del grano queda intacto para aprovecharnos de sus vitaminas, minerales y fibra. Pero sus propiedades se desvanecen cuando este cereal, como muchos otros, es refinado.
  2. El arroz blanco no sólo carece de  las capas externas del grano inicial, que son precisamente las que benefician nuestra salud, sino que también es blanqueado con talco. Sí, ese que se ponía en los culitos de los bebés y que ahora el pediatra nos advierte que no usemos… pues nos lo estamos comiendo en el arroz!!
  3. Y por desgracia, como ahora se valora más el tiempo que la salud, la gran mayoría de la población seguirá consumiendo ese “arroz de talco”, sólo porque se cocina antes que el integral y porque su apariencia física es más atractiva a la vista. Pero aquí también podríamos  decir que lo importante está en el interior.

Y para aquellos que siguen negándose a probar el arroz integral, recomiendo el arroz vaporizado.  Este arroz es sometido,  antes de despojarlo de sus capas externas, a un proceso de vaporización, el cual permite el paso de los nutrientes de la cáscara al interior del grano o germen. Y además, nunca se pasa! Así que también podríamos añadirlo a nuestra lista de la compra.

Arroz vaporizado, basmati, salvaje, redondo… existen hasta diez mil variedades de este preciado cereal, pero nos vamos a centrar en uno de ellos: el arroz rojo.

El arroz rojo tiene este color gracias a unos pigmentos a los que se le atribuyen propiedades farmacológicas y terapéuticas, como la prevención de cáncer y diabetes. Así que ya tenemos una buena razón para colorear nuestros platos con este original cereal.

Posee un gran valor nutritivo, ya que no está refinado como el arroz blanco,  por ello está considerado como un tipo de arroz integral, así que para cocinarlo necesitaremos tres partes de agua por una de arroz rojo.
Gracias a su llamativo color es  la guarnición perfecta para cualquier carne o pescado y una chispa de color para nuestras ensaladas, a las que acompaña muy bien con su suave sabor a nuez.

En la medicina tradicional china es muy apreciada esta variedad de arroz, ya que se le otorgan propiedades beneficiosas para el sistema circulatorio,  aliviar la pesadez del estómago y para combatir el colesterol, entre otros.

Seguro que a partir de ahora no contestaremos a la pregunta de qué es el arroz rojo,  con una respuesta como ésta: un arroz blanco repleto de ketchup!!

Semillas de Lino o Linaza

Todos conocemos el tejido de Lino, una tela que usamos mucho en verano ya que es altamente transpirable, pero ¿ qué pasa con el resto de esta planta? ¿Se puede emplear para algo más que no sea para nuestra vestimenta?
Pues si el tallo nos regala un textil, las semillas nos regalan múltiples beneficios para nuestra salud. Conozcamos cuáles:

Las semillas de Lino o Linaza  están compuestas mayoritariamente por aceites, pero de las buenas:  ácidos grasos poliinsaturados oléicos (Omega 9), linoléicos (Omega 6) y alfa linolénicos (Omega 3), ayudando así a controlar el colesterol y también mejorando  nuestro corazón.

Son ricas en fibras solubles e insolubles, lo que nos ayuda notablemente a combatir el estreñimiento, una patología cada vez más frecuente debido a la  mala alimentación con carencia  de fibra que llevamos hoy en día, por eso recuerdo la importancia de consumir cereales integrales, frutas y verduras a diario.

Gracias a sus propiedades antioxidantes actúan favorablemente en el aspecto de nuestra piel y retrasa su envejecimiento, debido también a su gran contenido en minerales y vitamina E.

No sólo nos ayudan a combatir el sobrepeso gracias a su buena fibra, sino que actúa contra el cáncer de colon, próstata y mamas, así que muchos deberíamos sumarlo a nuestra lista de la compra, que por cierto, las podemos encontrar en grandes superficies y en cualquier herbolario.

De estas semillas  se obtienen  el aceite de linaza y la harina de linaza, dos grandes desconocidas que deberíamos incluir en nuestra dieta alimenticia.

Para incluirlas en nuestra dieta sólo tenemos que añadírselas a nuestros yogures, sopas, cremas o las podríamos usar  para decorar galletas, panes  y bizcochos, estas últimas opciones son  muy recomendables, ya que las semillas al hornearlas son más digestivas.

Como con cualquier producto, no debemos abusar de él, por ello se recomienda no tomar más de 2 cucharaditas al día.

Este producto está desaconsejado en mujeres embarazadas, ya que pudiera provocar malformaciones en el intestino del bebé.

La Soja

La Soja no es una legumbre cualquiera. Ya no es una desconocida como lo era antes y es fácil encontrarla  en cualquier supermercado en forma de  brotes, yogures, leche y hasta  hamburguesas en la sección de congelados.

Pero, ¿conocemos realmente qué es la soja, para qué sirve y cómo la podemos preparar?

Vamos entonces a hacer un resumen para conocer todas sus propiedades:

La soja  es tan rica  en proteínas, que hasta llega a superar  las proteínas de la carne. Pero no sólo las de la carne, también supera las de los huevos y las de la leche, lo que la hace el sustituto de la carne perfecto para los vegetarianos.

Es la única legumbre que posee todos los aminoácidos esenciales excepto uno (la metionina), pero esto lo solucionamos acompañándola de cualquier cereal que la complemente.

No sólo nos ayuda con su fibra a prevenir el estreñimiento, sino también a prevenir distintos tipos de cáncer y a disminuir el riesgo  de sufrir enfermedades cardiovasculares y  osteoporosis, en este último caso por aumentar la capacidad del organismo de absorber y retener el calcio en los huesos.

Gracias a las isoflavonas que contiene, los estrógenos en la mujer son regulados y con ello más llevaderos los inconvenientes de la menopausia.

Los diabéticos  tendrían que tener muy en cuenta a esta gran legumbre, ya que regula los niveles de glucosa en sangre y respecto al colesterol, es importante saber que disminuye la coagulación sanguínea y reduce el colesterol malo, ya que sus grasas  son  insaturadas.

Y nos queda saber lo más importante: cómo la encontramos en los supermercados y cómo se cocina.

La soja la podemos encontrar en forma de harina, de aceite, de lecitina, en bebidas y yogures, en brotes, texturizada o cuajada (Tofu).

Con la soja texturizada (la que podemos observar en la fotografía), podemos hacer infinidad de recetas vegetarianas, las cuales son también muy recomendables en dietas de adelgazamiento. Con ella podemos elaborar hamburguesas, albóndigas e incluso hacer una deliciosa salsa boloñesa para nuestra  Musaka griega. Todo ello sin los inconvenientes grasos de la  carne.

El Tofu, también conocido como el ” queso fresco de soja”,  ya que se elabora al separar la parte líquida de la leche de soja, lo comercializan en forma de cubos  y tiene una textura muy parecida a la del queso.  Es muy digestivo y bajo en calorías. Con él podemos preparar desde unas riquísimas albóndigas hasta un sabroso postre.

Seguro que a partir de ahora buscaremos un hueco en nuestra cocina para ella y taparemos el de nuestro bolsillo, porque además de ser más sana que la carne , es mucho más económica.

Stevia

Siempre me ha gustado la repostería ( elaborarla y por supuesto saborearla), pero huyendo de sus calorías la dejé a un lado.

Había sustituido el azúcar blanco por el azúcar moreno, pero en muchos postres el color que le daba no era el más idóneo, así que terminé optando por los edulcorantes artificiales, hasta que leí un artículo que me puso los pelos de punta, y decidí desechar hasta la última gota.

En él analizaban cada uno de los edulcorantes artificiales que se comercializan actualmente y que resumo a continuación:

  1. La sacarina: Una investigación en Estados Unidos demostró la existencia de tumores de vejiga en ratas, pero no la quitaron del mercado, simplemente se vendía con una etiqueta que advertía el cáncer de vejiga en animales de laboratorio, pero que no estaba demostrado en personas. Años después quitaban esta etiqueta basándose en que habían administrado dosis extremadamente altas a las ratas y que en personas no se habían detectado este tipo de cáncer. Todo esto sin contar con las reacciones alérgicas que ha provocado.
  2. El aspartamo:  tiene hasta una enfermedad con su nombre: “enfermedad del aspartamo”, así que con esto creo que ya lo he dicho todo.
  3. Sucralosa:  se descubrió cuando intentaban hacer un insecticida. Creo que también lo he dicho todo!

Me pasaría todo el blog hablando de los distintos edulcorantes, porque hay muchos, y de sus contraindicaciones e investigaciones que demuestran que no son nada saludables para nuestro organismo.

A la pregunta de por qué venden estos productos si son tan nocivos para la salud, yo me atrevo a responder que  por razones comerciales. Se debe ganar mucho dinero al vender un producto que promete no añadir calorías  a nuestro cuerpo, teniendo  en cuenta que el número de obesos en el mundo se ha duplicado en estos últimos 30 años.

Para tranquilizar a la población dicen que  las investigaciones donde  hallaron relación entre cáncer y distintos edulcorantes,  se realizaron  únicamente en animales de laboratorio y con dosis muy superiores a las que pueden consumir las personas en alimentos y bebidas, en algunos casos, de hasta 100 veces por encima del consumo promedio. Pero en mi opinión  esto lo dicen por cuestiones de marketing.

¿Y para  qué sirve estar delgados si  luego moriremos  de cáncer?
Hay otras opciones mucho más saludables, como por ejemplo “La Stevia”.

La Stevia  es un producto natural muy endulzante, no es cancerígeno, no se altera con el calor de la cocción, retrasa la aparición de la caries (se usa para enjuagues bucales y pastas de dientes) y tiene cero calorías, siendo un verdadero descubrimiento para combatir  el sobrepeso y la obesidad.

Podemos encontrarla en varias presentaciones:

  • en hojas,como si fuera té, endulzando 30 veces más que el azúcar.
  • en solución acuosa, endulzando 70 veces más que el azúcar.
  • en polvo blanco, endulzando 200 veces más que el azúcar.

Es ideal para los diabéticos ya que regula los niveles de glucosa en la sangre y regula la insulina, además de  estar recomendada  para los hipertensos, pues baja la presión arterial.

Eso sin contar que es altamente digestiva, saciante, diurética y protege frente a resfriados y gripes.

Vamos, que con razón la llaman “oro verde”.

En conclusión, no está demostrado que los edulcorantes artificiales sean realmente cancerígenos, pero sí que está demostrado que los productos naturales son eso, naturales, y yo optaré por ellos.

Eligo la stevia porque no creo que una planta sea cancerígena.

Algunas investigaciones sospechan que la Stevia no es un producto adecuado para niños, embarazadas o lactando, debido a uno de sus componentes “la rutina”, pero no está demostrado. En estos casos la mejor opción sería el azúcar moreno.

TABLA DE EQUIVALENCIAS

1 taza de azúcar = 1 cucharadita de Stevia líquida o en polvo

1 cucharada de azúcar = 1/4 cucharadita de polvo, o de 6 a 9 gotas de Stevia líquida

1 cucharadita de azúcar = desde una pizca hasta 1/16 cucharadita de Stevia en polvo*, o de 2 a 4 gotas de Stevia líquida

Salvado de avena

No sé si alguien se ha fijado que ahora podemos encontrar en casi todos los supermercados el salvado de avena y antes era un desconocido más.

La razón: la dieta Dukan.

Sí, esa dieta que ha recorrido medio mundo ( por no decir todo) y que ayuda a bajar 30 kg de golpe para luego quedarte hasta con secuelas de por vida y recuperarlos en cuanto dejas de hacer sus “recetas”. Y por esta razón han subido considerablemente el precio de este producto, ya que las fábricas que venden este salvado de avena (que antes sólo se usaba para alimentar a los caballos) ha multiplicado sus ventas hasta el punto de vender en un  mes lo que antes vendían en años!!

Pero no vamos a pasar por alto todas sus propiedades, que son muchas, sólo porque esté incluido en esa dieta. Así que vamos a conocerlas:

El salvado de avena no es  más (ni menos) que las capas  externas del grano de avena, y en ellas podemos encontrar nutrientes como la celulosa, la grasa, las proteínas, los minerales, etc.

Es un producto muy rico en fibra soluble, por ello está recomendado en dietas de adelgazamiento, pues llega a absorber hasta 40 veces (dependiendo de la calidad del salvado)  su volumen en agua. Esto hace que tenga un importante efecto saciante en nuestro estómago.

A esto hay que sumarle que reduce la absorción de los azúcares y las grasas, así que es perfecto para ayudarnos a eliminar esos kilitos de más!!

El  único inconveniente de este salvado (tenía que tener algún contra para dejar de ser perfecto), es que no se recomienda tomar más de tres cucharaditas al día, ya que puede producir flatulencias y en exceso puede interferir en la absorción de algunas vitaminas y minerales. Por eso todo hay que tomarlo en su justa medida y se recomienda que su ingesta se realice de forma gradual. También debemos tomar mucha agua y complementarlo con frutas y verduras, para contrarrestar esa posible mala absorción de vitaminas y minerales.

Empezando con una cucharadita en el café con leche matinal, en los yogures desnatados o incluso en la macedonia de frutas, notaremos además de un sabor muy suave que nos recuerda a las papillas infantiles, que nos llena el estómago para ayudarnos a llegar a la siguiente comida con menos ansias.